Lámpara w.c.

Como muchos sabreis, de abril a junio, nuestro director de arte se marchó a Viena. Esto provocó que yo, el fotógrafo, me aburriera de una manera jamás pensada. Como mi novia tampoco me soportaba demasiado, me encerré en nuestro estudio, la nube (dónde es muy fácil volverse bastante loco). Allí intenté distrarme de varias maneras. Primero probé de hacer skates con palillos. No lo conseguí. Luego me dije, ostia lee, pero imposible. Hasta que un día me dije, tío hazte una lámpara y pam, salió la lámpara-tapa de water. Desde entonces mis tardes en la nube, como mínimo, eran más iluminadas en todos los sentidos. Por suerte Jonás volvió y mi novia me volvió a querer como antes de todo esto.

NP